Los despoblados de la Rioja Alta

El proceso de despoblación del medio rural es un proceso que se prolonga ya desde hace muchísimos años. Quizá tenemos la tendencia a pensar que este es proceso moderno, pero no es así. Las poblaciones han tenido desde antiguo una tendencia a concentrarse por diferentes motivos (seguridad, disponibilidad de servicio, necesidad de relación social, economía,…).

Esto ha provocado que ya desde la Edad Media se fueran abandonando pequeñas localidades, muchas de las cuales ya han caído en el olvido. Sin embargo de otras nos quedan numerosos testimonios tanto documentales como, en muchos casos físicos.

Unos restos que nos hablan de antiguos pobladores, de antiguas formas de vida, de antiguas economías,… De un pasado secular que hoy vuelve a nuestra memoria gracias al interés por el patrimonio cultural y por el esfuerzo de recuperación de nuestro pasado. Visitar estos emplazamientos es todo un viaje al pasado en el que nuestra imaginación puede volar libremente para tratar de entender las formas de vida de sus antiguos moradores.

La lista de despoblados en la zona es muy abundante, pero a diferencia de lo que ocurre en otros lugares, la inmensa mayoría se corresponden con despoblamientos muy antiguos.

Muchos de los despoblados se han podido localizar por el hallazgo de sepulturas excavadas en la roca. Muchas de estas sepulturas se conservan en la actualidad, otras se han perdido o han sido destruidas aunque nos quedan constancias documentales, bien escritas o fotografías. Este es el caso por ejemplo del antiguo poblado de Albiano, en el actual término de Anguciana donde se descubrieron en el año 1875 sepulturas de estas características. O las antiguas sepulturas localizadas en el conocido meandro de Tondonia, donde parecieron sepulturas quizá del antiguo poblado conocido como Tondón.

Otras veces son informaciones orales las que nos aportan referencias. Así por ejemplo al oeste del Castillo del Davalillo y ya cerca del cauce del Ebro podemos encontrar unas edificaciones todavía en buen estado que parece han estado habitadas hasta época reciente. Es el paraje conocido como San Juan. Hay algunos habitantes de las localidades vecinas que nos refieren que en ese entorno aparecieron diferentes sepulturas excavadas que fueran destruidas y/o tiradas al río.

No podemos olvidar que las laderas de Davalillo, al pie del castillo y junto a la ermita del mismo nombre, existió un poblado del que todavía podemos ver algunos restos de arranque de muros. Este lugar parece que se despobló alrededor del siglo XIV, al trasladarse lo habitantes a la actual San Asensio, quizá por la influencia del Monasterio de la Estrella.

En otros casos, se juntaron los habitantes de pequeñas aldeas para fundar un pueblo de mayor entidad. Parece que esto es lo que pasó en Navarrete. Esta localidad fue fundada por Alfonso el Bueno a principios del siglo XII juntando a los habitantes de algunos pequeños núcleos como San Antolín, San Llorente, San Pedro y Nuestra Señora del Prado.

En algunas ocasiones se conservan ermitas en los lugares que ocuparon estas localidades como es el caso de Sorejana o de Orzales. Y es habitual encontrar la combinación de ermitas con sepulturas en su entorno como Santa María de la Piscina o San Felices en Ábalos, enclavada en un alto desde el que se domina perfectamente la actual localidad.

Encontramos también numerosas necrópolis repartidas por todo el territorio, aunque quizá las más espectaculares sean las que se localizan en la localidad de San Vicente de la Sonsierra. Quizá la más accesible sea la de San Andrés. Para acceder a la misma tendremos que tomar un camino que nos llevará directamente y sin dificultad hasta la necrópolis y que sale a la derecha en la carretera que une Ábalos y San Vicente. La entrada se encuentra señalizada. Nos encontramos aquí con una gran necrópolis con tumbas de diferentes tamaños, entre las que podemos distinguir las que corresponden a niños e incluso una en la que se distingue claramente a un adulto con niño, quizá una madre con su hijo. A pesar de la abundancia de tumbas, lo que sugiere un núcleo de una cierta entidad, no se conoce exactamente el lugar donde se ubicaba la población. Podemos acercarnos también a San Martín, a la necrópolis de Artajona, a la de las Sepulturas una de las mayores o la de Pangua. En la zona existe una red de senderos que mediante cómodos paseos, permiten llegar a muchos de estos puntos.

 

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