Patrimonio del vino de Rioja

Las huellas de la actividad vitivinícola en el patrimonio de la zona son numerosas y extensas, yendo desde los lagares rupestres a los guardaviñas, sin olvidarnos de los barrios de bodegas y de las bodegas centenarias surgidas al albor del desarrollo del sector.

LAGARES RUPESTRES

mini_lagar_rupestreEn el conjunto del territorio del Rioja nos encontramos con numerosos lagares rupestres de piedra, excavados en la roca y que se localizan junto a los viñedos. Dentro de toda la zona destaca la Sonsierra, que entre las localidades de San Vicente y ábalos concentra casi un centenar de ejemplares.

En estos pequeños lagares se pisaba la uva y en algunos casos se prensaba, con lo que se elaboraba el vino junto a los viñedos. Los lagares contaban con tres espacios: uno, el mayor, en el que se presionaba la uva con los pies; en el segundo reposaban los orujos, las impurezas, etc.; y en el tercero ya se recogía el mosto mucho más limpio. Así, los labradores que no poseían bodega propia transportan a su casa el producto para obtener vinos claretes ya que para la elaboración del vino tinto se requiere que el mosto fermente, introduciendo el raspón.

Existen tres tipos de lagares. Los exentos ocupan un bloque de arenisca sin tener ninguna relación con otros. Los asociados emplean el mismo bloque de arenisca que una necrópolis o un eremitorio, por ejemplo, pero no interfieren con ellos. Finalmente, los lagares parásitos ocupan el mismo bloque que otro conjunto, aprovechando el constructor la pérdida de calidad de los lugares sagrados, reconvirtiéndolo en un lagar con lo que desaparecía la parte ocupada. En algunos lugares, como por ejemplo Zabala, San Andrés y La Tejera, es habitual encontrar lagares agrupados.

Como se ha señalado, en los términos municipales de ábalos y San Vicente de la Sonsierra se han descubierto, en pleno campo y cerca de algunas necrópolis de la Sonsierra, decenas de lagares rupestres. En la localidad de ábalos nos encontramos con treinta lagares restaurados, en perfecto estado, con sus nombres como Las Peñas del Señor, San Prudencio, Los Arogues, Las Arenas, Santa Ana, Las Abejas, Santa María, El Cadalso, San Cristóbal, El Carronillo, Los Hundios, La Toba y El Campillo. En San Vicente de la Sonsierra se alcanzan los sesenta lagares, la gran mayoría de ellos en la zona norte del municipio, destacando los cercanos a la Ermita de Santa María de la Piscina, en la zona de la necrópolis, y que son conocidos como Zabala, La Canoca y el propio nombre de la ermita; también junto a otra necrópolis aparecen los de San Andrés; cerca de la Ermita de San Bartolomé, en el norte de Ribas de Tereso, encontramos los de Orzales; sin olvidar los de Pangua, Cuatro Caminos, San Polite, Santa Tornea, La Tejera, Peciña, Los Corrales de la Nava, entre otros.

GUARDAVIÑAS O CHOZOS

Guardaviñas (chozo) DO la Rioja Briones, la RiojaEstos elementos constituyen una muestra de la arquitectura popular riojana de finales del siglo XIX y son construcciones de una sola planta, generalmente de forma circular y con una falsa cúpula como remate y cierre, ubicados junto a los cultivos. Los guardaviñas se empleaban para vigilar los viñedos, como su propio nombre indica, y para servir de refugio a los agricultores en función de las inclemencias del tiempo.

La mayoría de los guardaviñas que se han conservado se localizan en la Rioja Alta, especialmente en la Sonsierra, Cenicero y San Asensio. En esta última localidad, concretamente, nos encontramos con doce ejemplares aproximadamente, tanto de planta circular como cuadrada, destacando los denominados Valdelapila, El Campillo, Valle de las Navarretas y Choza Peral. En algunos lagares de toda la zona se conserva grabada su fecha de construcción sobre los sillares. De hecho, en San Vicente nos encontramos con uno fechado en 1868. En total, esta localidad posee diecisiete ejemplares, trece de los cuales son de planta circular y cuatro cuadrada. Están en buen estado de conservación, fueron restaurados en 2004, y destacan los de Sacramento, Ombon, Hornillo, La Palomera, El Muerto, El Bosque y Pangua. Pero el más relevante es el de Las Espinillas, cuya planta es circular, posee una chimenea adosada y cuenta con un segunda planta utilizada como dormitorio.

Del resto de localidades hay que reseñar los seis guardaviñas restaurados en 2000 en ábalos, de nombre El Prado, Periguita, El Portillo, La Recilla, Centenales y Gallocanta. Otros siete se conservan en Briones, destacando el de La Fuente, la Choza Jimeno y la Choza del Monte. Finalmente, otro guardaviñas se encuentra localizado en Briñas.

BODEGAS CENTENARIAS Y BARRIOS DE BODEGAS

Existen numerosos ejemplos de bodegas familiares riojanas, muchas de ellas agrupadas en los llamados Barrios de Bodegas, característicos de numerosas localidades de la región. Estas bodegas están excavadas profundamente en la tierra o en la roca y ofrecen las condiciones idóneas de temperatura, entre 13 y 15 grados, y humedad a los vinos. Las tuferas de ventilación de las bodegas dan al paisaje un perfil muy característico. También podemos encontrar bodegas abiertas aprovechando las pendientes de las laderas de cerros.

Truferas, chimeneas de ventilaci—n Bri–as, la Sonsierra, la RiojaEstas bodegas están formadas por varios compartimientos. En la parte superior, próximo a la entrada, nos encontramos con el lago, lugar donde se deposita la uva para la fermentación, y se han realizado excavando directamente en la roca, de piedra de sillería o de cal, mientras que en otras bodegas grandes tinas de madera sustituyen al lago. Cerca de él puede aparecer la prensa y en la parte inferior, excavado en la roca, se encuentra el calado, donde se sitúan las cubas de madera o los depósitos de cemento. Junto a él aparecen las barricas, garrafas y otros envases para la trasiega. Normalmente, desde lo profundo del calado hasta el exterior aparece un conducto mediante el que sale el gas tóxico derivado de los procesos de fermentación del vino. Estos conductos reciben el nombre de tuferas.

A partir de la segunda mitad del siglo XIX comenzaron a excavarse las grandes bodegas para contener los vinos de crianza, aprovechando algunas de ellas los antiguos calados, parte de ellos construidos durante la Edad Media. De hecho, hay restos arqueológicos que nos muestran como en el siglo XV y XVI los cosecheros excavaban túneles hasta alcanzar las condiciones adecuadas de temperatura y humedad donde guardar los vinos.

Uno de los barrios de bodegas más emblemáticos de La Rioja es el de San Asensio, también conocido como Barrio de las Cuevas. Cuenta con 300 bodegas ubicadas en un cerro denominado Cerrillo Verballe, siendo un conjunto único de la región ya que forman una especie de pueblo en el que los calados excavados en la roca se entrecruzan entre ellos dando lugar a pasadizos entre bodegas que nos remiten a otros tiempos. En la localidad de Cenicero las bodegas se han integrado en el casco urbano ya que los lagares, de gran profundidad, se encuentran debajo de las viviendas. Situación similar se da en Casalarreina, destacando los de este municipio ya que todos los calados poseen similares características constructivas. Igualmente, en las localidades de Briones y San Vicente de la Sonsierra muchas bodegas se encuentran en el propio casco urbano, debajo de las viviendas, siendo calados excavados en la roca en los que los vinos se conservan a una temperatura perfecta, lo que contribuye a la calidad de los vinos de la zona. Por su parte, en ábalos destaca la Bodega Real Divisa, que está considerada como una de las dos bodegas más antiguas de Europa y que pertenece a uno de los descendientes de Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador.

En Tirgo también se conservan casas con bodega adosada cuyo origen data de mediados del siglo XIX, en el momento de impulso comercial del Rioja, sin olvidar los calados que se mantienen cerca de los márgenes del RÍO TIRÓN, un pequeño barrio de bodegas enclavado en un entorno privilegiado con el arranque del puente de la localidad como marco.

En Cuzcurrita, en la margen izquierda unida al pueblo a través del puente medieval, en la llamada Cuesta del Rollo, persisten grandes cuevas convertidas en bodegas con sus respectivos calados.

Finalmente, no podemos dejar de señalar la relación entre las bodegas y los castillos de la zona. Así, tanto el de Cuzcurrita como el de Sajazarra conservan en su interior sus antiguas bodegas junto a nuevas edificaciones en las que se procede a la elaboración del vino siguiendo métodos modernos.

barricas_en_bodegaPero si en el territorio existe un barrio emblemático éste es el BARRIO DE LAS BODEGAS o BARRIO DE LA ESTACIÓN en Haro. La Historia de este barrio comienza en el siglo XIX, siglo en el que muchos viticultores franceses deciderosn trasladarse a Haro huyendo de las enfermedades de la viña como el mildiu y la filoxera, que estaban devastando los viñedos para instalarse primero en la zona de las Cuveas y, definitivamente , en este Barrio, debido a la cercanía de las estación del ferrocarril, que les permitía mantener intercambios con el resto de las zonas del norte del país.

De esta forma, comenzó el crecimiento de este barrio, con la construcción de bodegas, siguiendo el modelo borde´les y , en general, según pautas francesas , llegando a convertirse en la mayor concentración de bodegas centenarias de Europa y del mundo.

El Barrio de las Bodegas de Haro ha sido y sigue siendo un punto de encuentro para todo aquel que desea disfrutar de la arquitectura del vino, a la vez que de la historia que guarda cada rincón de las bodegas centenarias.

Conocer los secretos de la elaboración del vino mientras se degusta un buen vino de Rioja es sin duda uno de los mejores placeres que nos ofrece La Rioja Alta.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies. Pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies