En la zona de las Conchas de Haro y Portal de La Rioja, en las orillas del río Ebro, Briñas es la puerta de entrada a la región desde el País Vasco. En 2006 contaba con 251 habitantes.

Los orígenes de Briñas se remontan a la época romana para algunos historiadores ya que en el término municipal se sitúa la antigua ciudad romana Deóbriga, cuyos restos están sobre un cerro al oeste de la localidad. En la Edad Media aparece la primera referencia documental, concretamente en el año 1047, cuando Sancho Fortuniones la dona al Monasterio de Leire. En el año 1187, el rey de Castilla Alfonso VIII concedió el Fuero a Haro, y Briñas pasó a ser una aldea suya. Será a finales del siglo XVII cuando consiga la independencia pero hasta la abolición de los señoríos jurisdiccionales en 1811 continuó perteneciendo al Señorío de los Condes de Haro.

Será a partir de contar con un ayuntamiento propio cuando la nobleza jarrera convierta a Briñas en su zona residencial. Así, en el siglo XVIII, todo su casco urbano estaba constituido por casas nobles y todos sus habitantes eran de condición hidalga, no residiendo en ella nadie del estado llano.

Como consecuencia de este hecho, el casco histórico de Briñas es uno de los más ricos de La Rioja al contar con una densidad de casas-palacio superior a cualquier otra localidad no solo de la comarca sino de toda la región.