PLAZA EN BRIONES

En ella destaca la que hoy conocemos como "la botica de Rabal" que fue fundada en el último tercio del siglo XIX por un farmacéutico llamado Baseta. Ocupa la planta baja de una bella casa de sillería, dotada de blancos miradores, situada en la plaza junto a la casona más antigua de la villa, otro lugar de interés en el que detenerse. Fue realmente Don Ismael Rabal, quien le dio la conformación que hoy presenta, sus hijos decidieron conservarla en su primitivo estado, como un pequeño legado para las nuevas generaciones. Debajo del reloj, entre las columnas centrales estaba situado "el ojo del boticario", espacio protegido por un grueso cristal donde se guardaban las medicinas de alto precio, estupefacientes, etc. Morteros, matraces, embudos, bañeras de ojos, pipetas, pinceles para toques en la garganta, toda una panoplia de instrumentos con los que se producian "in situ" muchas de las medicinas con las que se curaban, o intentaban curarse, nuestros mayores, reposan aquí de su ajetreada actividad durante tantos lustros. Cuenta con dos balanzas de precisión, una de ellas difícil de superar, todavía hoy, en su increíble exactitud de pesada.

 

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