Entre Cenicero y San Asensio, en la desembocadura del Najerilla en el Ebro, aparece Torremontalbo, una de las diez localidades riojanas con un menor número de habitantes, 20 en 2006, aunque, a diferencia de la mayoría de ellas, este municipio debe su singularidad a que durante siglos fue residencia de la nobleza, desde el siglo XI perteneció a los Condes de Hervías, conservándose una Torre de los siglos XIV-XV.
A pesar de su vinculación nobiliaria, el Archivo Municipal de la localidad posee muy poca documentación, siendo toda posterior al siglo XIX. De hecho, el más antiguo es una cuenta contribuciones de 1820 y las primeras actas del ayuntamiento son 1879, pero no se ha conservado nada acerca de la nobleza que habitó sus casonas y palacios.
En 1912 un grupo de vecinos solicitó la no inclusión de la aldea de Somalo, perteneciente a Torremontalbo, al término municipal de Nájera. Precisamente es la referencia a Somalo la más antigua que conocemos, concretamente en el Privilegio Grande de 1052 a cargo del Rey García VI de Navarra, en el que se constatan los bienes del monasterio de Santa María la Real de Nájera. Desde ese momento la aldea de Somalo será de su propiedad hasta que en la Desamortización pasa a manos privadas. Durante el periodo en que permaneció bajo dominio del monasterio fue un apreciado sitio de recreo tanto para los propios monjes como para otras personas, como por ejemplo el Duque de Nájera que en 1490 lo ocupó y realizó significativas obras, sin contar con sus dueños legítimos, para adaptarlo como lugar de esparcimiento. En 1795 Somalo recibió la visita de Jovellanos, que pernoctó allí y lo recogio en sus diarios, en los que destacó lo agradable de su visita así como un canto a la naturaleza que realizó en la fuente del Chafariz, situada sobre la vega del Najerilla: "en torno altos y ojosos negrillos y mucha frondosidad; era el crepúsculo de la tarde; el cielo claro y sereno; la luna nueva, brillaba dulcemente en lo alto; el canto de los ruiseñores, el ruido del agua, la sombra de los altos árboles, ¡Oh naturaleza!, ¡Oh deliciosa vida rústica! ¿Y que haya locos que prefieren otros espectáculos a éstos, cuya sublime magnificencia está preparada por la sabia y generosa mano de la naturaleza?".
Con la Desamortización del siglo XIX Don León García de Villareal, ex alcalde de Madrid, adquirió Somalo. Actualmente la finca pertenece a la Comunidad de los Salesianos, que lo recibieron en herencia de Doña Elena Ruiz de Azcárraga y San Martín.