Eremitorios de La Rioja Alta

Nuestra comarca tiene una gran patrimonio por descubrir. Los eremitorios de La Rioja Alta son buena prueba de ello. Nuestro territorio reúne un elevado número de estas cuevas, en su mayor parte artificiales, que fueron utilizadas en otros tiempos como refugio u oratorio.

Te invitamos a que los descubras a través de las páginas de esta nueva publicación. En ella podrás descubrir todos los eremitorios de la zona que conocemos hasta ahora. Una invitación a descubrir nuestro pasado a partir de uno de sus elementos más singulares. Un patrimonio que ha permanecido olvidado hasta época relativamente reciente.

Los eremitorios son “espacios que en un momento de la historia sirvieron tanto para el alojamiento, tanto permanente como temporal, como para otras funciones desarrolladas por personas que se retiraron a la soledad persiguiendo unos ideales de orden espiritual” (Monreal, 1989, p. 18). Un movimiento que se desarrolla con fuerza en nuestro país entre los siglos V y X.

La datación de los eremitorios no es una tarea fácil. Se han buscado diferentes métodos para determinar su cronología. Poe ejemplo la comparación tipológica, la interpretación de los grafiti que aparecen en ocasiones o las referencias documentales, en general estas muy escasas. Pero es sin duda la arqueología la que nos permite disponer de datos más precisos para abordar este problema.  En los últimos años los arqueólogos han ido prestando una mayor atención a este tema lo que está permitiendo disponer de una mayor y más precisa información.

Podemos encontrar eremitorios repartidos por toda la comarca, aunque su mayor concentración aparece en la margen izquierda del Ebro. A diferencia de lo que ocurre en otros lugares en donde los eremitorios forman conjuntos, aquí los encontramos en general aislados.

Algunas de estas cuevas fueron utilizadas probablemente como lugares de residencia. Otras por el contrario se utilizaron como iglesias.

Entre las primeras podemos destacar las de Paceta en Haro; la de San Martín en Castilseco o las de Artajona, La Llana o Peña Hueca en San Vicente de la Sonsierra. A estas podemos añadir los restos de San Andrés y Las Sepulturas en la misma localidad, o la de Casalarreina.

Otras cuevas las encontramos vinculadas con ermitas como es el caso de Fonsagrada o La Virgen de la Peña.

Enrte los eremitorios que pudieron servir como refugio de los eremitas podemos citar el de San Félix de Ábalos, los que se localizan en la zona de El Corral del Barrio de Briñas, ekl de Bendigorna en Haro, los eremitorios de Gobate en San Vicente, o el de Matarruchos en San Asensio. Este último es de los mayores de la zona y presenta tres estacias.

En esta dirección puedes acceder a la publicación divulgativa que se ha realizado. Allí encontrarás amplia información sobre los mismos.

https://issuu.com/adriojaalta/docs/eremitorios_18x24

En esta otra dirección puedes acceder a la cartografía donde se localizan todos los eremitorios.

https://goo.gl/aKGZgV

Ahora solo te queda ir a descubrirlos. Cómodos paseos para descubrir algunos de los elementos más singulares de nuestra historia.

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