El Castillo de Davalillo de San Asensio

A solo cinco kilómetros de San Asensio, elevado unos 150 metros sobre el Ebro se encuentra el Castillo de Davalillo, dominando uno de los meandros del río. Un punto de referencia en el paisaje de la Rioja Alta, y un excelente mirador para observar desde la Sierra de Cantabria a la de la Demanda; así como las fortalezas cercanas de Briones, San Vicente y Torremontalbo.

No podemos olvidar que desde que, a finales del siglo XII, todas las posesiones navarras en La Rioja pasan al reino de Castilla, la evolución histórica de este territorio siempre estará marcada por el carácter de tierra fronteriza. Esta es la razón por la que encontramos todas las fortificaciones del Ebro (Alfaro, Calahorra, Logroño, Torremontalbo, Davalillo, Briones, Haro y Bilibio).

El castillo se asienta en la que en el siglo XI era la población de Davalillo y su construcción parece que se hace al final del reinado de Alfonso VIII o en los comienzos del de Fernando III. Tenemos que imaginarlo dominando el monte y en sus laderas extendiéndose un caserío concéntrico, hoy desaparecido.

Davalillo es una localidad ya citada en el siglo XI, como aglutinante de diversos entes, cuyos pobladores debieron obtener algún tipo de franquicia real. Fue Alfonso X quien lo transformó en un poblado de cierta importancia, al donarle, durante el siglo XIII, el lugar de San Asensio para que lo poblasen sus vecinos.

Probablemente la población prefirió desplazarse a San Asensio casi en la llanura, frente a lo más escarpado de Davalillo que irá despoblándose.  Aunque el concejo siga llamándose Davalillo y San Asensio en el siglo XVI, de la antigua cabecera no queda hacia 1560 poco más que su castillo y su iglesia.

Como indican algunos autores, el castillo debió de servir de asiento a una pequeña guarnición, que solo eventualmente debió ser apoyada por la población. De ahí quizá las pequeñas dimensiones del castillo y lo unitario de su aspecto al haberse construido de tirón.

Tiene planta poligonal con siete lados y en las esquinas y centro de los lienzos está reforzado con cubos cilíndricos. Adosada a un gran cubo de la muralla se sitúa la torre del homenaje de planta rectangular. La puerta de acceso está protegida por dos cubos para su defensa y cubierta por una bóveda apuntada.

Hoy, el interior de la fortaleza nos presenta un gran vacío amurallado por lienzos limpios, aunque pueden observarse muchos indicios de las construcciones que allí existieron. El tiempo y la falta de intervenciones son las principales causas de su deterioro actual.

Para acceder al castillo debemos llegar hasta la ermita de Davalillo. Desde ésta discurre un sendero protegido por una barandilla de madera para facilitar el ascenso por su fuerte rampa.

El domingo después del de Resurrección y a principios de septiembre se celebra la romería en honor de la Virgen de Davalillo. Aún se conserva un ciclo de danzas muy interesante que acompaña la romería.  Es una celebración multitudinaria en la que participan los habitantes de la localidad y de la comarca.

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