Ruta de los Castillos de Rioja Alta

Datos de la experiencia

Territorio de frontera, la Rioja Alta vio levantarse numerosos castillos. Fortalezas que se encuentran en lugares estratégicos y que han sobrevivido a guerras y al paso de los siglos para llegar a nuestros días en general en muy buen estado de conservación.

Vamos a comenzar nuestro recorrido en Davalillo. Su ubicación le ha convertido en una de las referencias del paisaje de la Rioja Alta. Desde su cota se domina un vado natural de Ebro; es igualmente una excelente atalaya para controlar todo el valle.

En la falda del cerro donde se asienta la fortaleza existió la aldea del mismo nombre cuya primera referencia documental la podemos encontrar en el siglo XI. Es probable que el castillo se levantara a finales del siglo XII, durante el reinado de Alfonso VIII, en un momento de conflictos entre Navarra y Castilla. En los siglos sucesivos, Davalillo se iría despoblando en favor de San Asensio, perdiendo también el lugar interés estratégico. Es probable que en el siglo XV la localidad estuviera ya abandonada.

La fortaleza tiene una planta en forma de poliedro irregular de siete lados. La puerta principal mira al norte, hacia la cara del cerro donde se situaba el antiguo poblado, y se encuentra defendida por dos torres. La torre del homenaje es cuadrada y en su parte baja se encontraba una capilla todavía fácilmente identificable. El conjunto presenta un aceptable estado de conservación. Desde el otero donde se encuentra se puede disfrutar de unas excelentes vistas. En la parte baja del castillo encontramos la ermita de Davalillo donde se celebra una tradicional romería dos veces al año.

La segunda parada de nuestra ruta será San Vicente de la Sonsierra. Encontramos aquí una impresionante fortaleza que domina la localidad y protege el puente sobre el río. Un lugar sin duda de alto valor estratégico.

Es probable que el castillo se levantara a finales del siglo XII. La solidez de su construcción y las características hacía del enclave un lugar inexpugnable. El primitivo castillo se encontraba en la parte alta del cerro, destacándose la Torre del homenaje. En la actualidad una escalera de caracol nos permite acceder a la parte superior de la misma desde donde disfrutaremos de una magnífica vista.

Rodeando el castillo, se levantó un recinto amurallado que dio cobijo a buena parte de las casas de la localidad a partir del siglo XIV, situación que se mantuvo hasta bien entrado siglo XIX. Entre los restos habitacionales encontrados se ha descubierto una antigua bodega y un lagar similar a los rupestres encontrados en la zona con sedimentos datados en el siglo XII.

Nuestra siguiente etapa nos lleva a Cuzcurrita del Río Tirón. Se trata de una fortaleza del siglo XIV, aunque el castillo ha sufrido algunas modificaciones a lo largo del tiempo. Destaca de él la Torre del homenaje. Se trata de sólido edificio de planta cuadrada que presenta en sus esquinas superiores unos refuerzos defensivos a modo de pequeñas torres. La torre se sitúa en el centro de un espacio amurallado, también de forma cuadrangular, con cubos defensivos en cada una de sus esquinas. Por fuera de este muro existe un segundo recinto formado por otro que serviría de primera línea defensiva. Es castillo es en la actualidad propiedad privada.

Sajazarra es nuestra última parada. El castillo actual se levantó en el siglo XV sobre una torre defensiva anterior. Presenta un muro exterior de forma rectangular con cubos defensivos en las esquinas. La puerta principal está también protegida por otros dos cubos. La torre del homenaje ocupa buena parte del patio. Es igualmente de forma rectangular. Las esquinas presentan torres de forma octogonal. Como en el caso anterior es hoy propiedad privada.

No son los únicos castillos de la comarca. Se conservan restos del castillo Briones, villa amurallada de indudable interés. Hoy podemos observar restos de la torre del homenaje. Torremontalbo y Anguciana presentan sendas torres fuertes en muy buen estado de conservación (hoy propiedades privadas). Haro también tuvo fortaleza de la que se conservan algunos restos.

Visitar los castillos de la zona es realizar un viaje a un pasado de guerra y frontera. Y es disfrutar con un patrimonio que nos brinda la posibilidad de descubrir un pasado que hoy se nos hace presenta gracias a estos testimonios.

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