Abril es sinónimo de escapada. La primavera ya se siente, los días son más largos y la Semana Santa marca uno de los momentos más especiales para viajar.
La Ruta del Vino Rioja Alta combina en estas fechas tradición, enoturismo, gastronomía y planes para disfrutar sin prisas, en familia o en pareja.
Una Semana Santa que se siente: Los Picaos de San Vicente
Si hay un lugar donde la Semana Santa se vive con intensidad, es San Vicente de la Sonsierra.
La procesión de los Disciplinantes, conocidos como “Los Picaos”, es uno de los rituales más sobrecogedores de La Rioja. Silencio, respeto y emoción definen una tradición que se mantiene desde hace siglos.
Incluso quienes no siguen las celebraciones religiosas encuentran aquí una experiencia única. Conviene llegar con tiempo y consultar horarios para disfrutarla con calma.

Logroño: tradición y ambiente en la capital riojana
Durante estos días, Logroño se llena de ambiente. Sus procesiones, declaradas Fiesta de Interés Turístico Nacional, recorren el centro histórico con solemnidad y belleza. Desde Domingo de Ramos hasta el Domingo de Resurrección, las cofradías protagonizan un completo programa que convierte la ciudad en un plan cultural imprescindible.
Entre viñedos: paseos y naturaleza en primavera
La primavera transforma el paisaje de la Ruta del Vino Rioja Alta. Los viñedos comienzan su ciclo, la luz es más suave y los paseos se convierten en un plan sencillo y muy agradecido. Hay recorridos cortos, miradores y rutas accesibles que encajan especialmente bien en escapadas familiares.
Una forma tranquila de disfrutar del territorio sin necesidad de grandes desplazamientos.
Visitar bodegas en abril: experiencias para disfrutar sin prisas
Abril es uno de los mejores momentos para descubrir las bodegas de la Ruta del Vino Rioja Alta.
A la oferta habitual de visitas se suman experiencias especiales que combinan vino, gastronomía y propuestas diferentes, adaptadas a la temporada.
Uno de los planes más atractivos de esta Semana Santa es la propuesta de Bodegas Altanza, pensada para disfrutar en familia.
Mientras las personas adultas participan en una cata de vinos acompañada de aperitivo, los niños y niñas se convierten en protagonistas con una divertida búsqueda de huevos de Pascua en el claustro ajardinado de la bodega.
La experiencia incluye además una breve visita guiada, mosto para los más pequeños y materiales para actividades, lo que convierte esta propuesta en un plan completo para compartir.
Además de la programación especial de Semana Santa, la bodega organiza durante la temporada experiencias gastronómicas que combinan visita y degustación.
Entre ellas destacan propuestas como el vermut gourmet o visitas con maridaje, que permiten disfrutar del vino en un entorno relajado y cuidado.

Vino y cultura: exposición en Bodegas FyA
La Ruta del Vino Rioja Alta también es cultura. En Bodegas FyA se puede visitar la exposición «De Grana y ble», del escultor Óscar Cenzano. Una propuesta que conecta arte contemporáneo y mundo del vino a través de materiales como madera de barricas y elementos recuperados de bodega.
Disponible hasta el 19 de julio, esta muestra complementa la visita enoturística con una dimensión artística diferente.
Gastronomía: parte esencial de la escapada
En la Ruta del Vino Rioja Alta, la mesa forma parte del viaje.
Restaurantes y propuestas gastronómicas permiten disfrutar desde recetas tradicionales hasta opciones más actuales. Comer bien, alargar la sobremesa y dejar que el tiempo pase sin prisa es, también, una forma de vivir la escapada.

Esta Semana Santa, ven a la Ruta del Vino Rioja Alta
Tradición, vino, gastronomía y planes para todas las edades.
La Ruta del Vino Rioja Alta ofrece una escapada completa, donde cada persona puede encontrar su ritmo. Solo hace falta una cosa: venir con tiempo… y sin prisas.
